Es difícil para los expertos llegar a creer que en una zona de la geografía antioqueña existe un terroir en el que la vid se siente tan a gusto o mejor que en el mediterráneo europeo: Viña Sicilia un sitio privilegiado en donde la luminosidad intensa, los suelos francoarenosos de origen aluvial, la amplitud térmica marcada, la baja humedad relativa, la baja pluviometría y el fenómeno del segundo sol manifestado por el espejo del río Cauca inducen a un fenómeno de frutos extraordinarios, uvas repletas de azúcares y polifenoles de gran valor.

Viña Sicilia se encuentra enclavada en un cañón que forma el río Cauca en el occidente antioqueño a sólo 75 kilómetros de Medellín. Es una de las zonas más luminosas que tiene Colombia y a pesar de ser un lugar de calores intensos durante el día, las noches son frescas y apacibles ya que la brisa del Cauca y el frío que sopla el páramo de Belmira, la reserva natural más grande que tiene el departamento, inundan el cañón de temperaturas opuestas.

Dos cosechas anuales que coinciden con las dos estaciones secas del año. Se vendimia en febrero- marzo y agosto- septiembre coincidiendo con la vendimia europea y la vendimia del sur del continente americano. Las estaciones secas en Viña Sicilia son inclementes, a veces enmarcadas por períodos de 100 días en donde no cae una sola gota de agua. Por ello los refractómetros se disparan, la alta concentración de azúcares de las uvas deja atrás las teorías de que en países como Colombia habría que chaptalizar los mostos ( agregarles azúcar de caña o remolacha ) para lograr vinos con algún potencial alcohólico.

En Viña Sicilia variedades francesas como la Malbec y el Syrah o variedades italianas como el Nero D´Avola, el Grillo o el Catarratto crecen felices y producen frutos que cualquier viticultor francés o italiano envidiaría. Y es una realidad que no se podría ocultar por más que los más empecinados tradicionalistas así lo quisieran.

Los vinos de Viña Sicilia son el reflejo de lo que debe ser un terroir del siglo XXI : tierras vírgenes y sagradas, de condiciones climáticas intensas no pertenecientes a ningún país de tradición vitivinícola, que aporten al vino elementos nuevos , desconocidos , ensoñadores, que despierten de nuevo la mística y la relación divina entre el hombre y la vid.

Viene un largo camino por recorrer, entrar en la feria mundial del vino con etiquetas a ciegas que venzan los prejuicios y burlen los ojos inquisitivos de aquellos que aún piensan que la nieve es la clave para la buena uva sin darse cuenta que la buena uva la produce el sol.  

Carlos Bravo- Fundador Viña sicilia