En Viña Sicilia se encuentra la Virgen de la Carrocilla, patrona de los viñedos. Cuenta la historia que corría el año de 1250, en un camino de Estadillo, pueblito enclavado en las montañas de la provincia de Huesca, Aragón, España cuando se iba el sol dos carboneros volvían a su casa con la carreta repleta de leña. Muy pronto sus fuerzas les abandonaron y la carreta no quiso seguir más. En ese momento se les presentó la Virgen con el niño Jesús en un brazo y un racimo de uvas en su mano derecha. Los carboneros emocionados rezaron y agradecieron por la aparición. La fé creció y el lugar se convirtió en sitio sagrado. Desde entonces la Virgen de la carrocilla se convirtió en la Virgen de los viticultores, quienes elevan sus ruegos silenciosos con devoción y esperanza:

Virgen de la carrocilla, patrona de los viñedos.
Esperanza de los hijos que han nacido junto al cerro.
Los que han hundido el arado y han cultivado el suelo.
Te pido que los ampares, patrona de los viñedos.
En las viñas de mi tierra hay un recuerdo querido.
En cada hilera un amor, en cada surco un suspiro.
En cada hoja una esperanza.
Y la esperanza en racimos.
Virgen de la carrocilla.
Es todo lo que pedimos.
Ten piedad de aquellos hijos
Que le han clamado a tu cielo.
Haz que a ellos se le cumplan
Sus más queridos anhelos.
Para ti van esos cantos.
Para ti van esos ruegos.
Virgen de la carrocilla.
Patrona de los viñedos.